En pleno corazón de Miami, en Brickell Avenue, nace un nuevo referente del diseño gastronómico: Amazónico Miami, un proyecto de tres plantas que reúne restaurante, bar-lounge y rooftop dentro de un concepto de «jungla urbana».
El concepto Amazónico nació en Madrid y fue creado por Paraguas Group, fundado por Sandro Silva y Marta Seco, junto con el estudio de arquitectura Dream International. Tras el éxito de sus espacios en Londres y Dubái, el equipo llevó a Miami la atmósfera del Río de Janeiro de los años setenta, donde la naturaleza exuberante y la decadencia urbana se combinan al ritmo de la bossa nova y de una sensación de libertad.


Concepto y atmósfera
El proyecto se apoya en varias ideas principales: la riqueza de la cultura latinoamericana, el espíritu del Río de Janeiro de los años setenta y una inmersión natural en el mundo tropical. Según sus creadores, Amazónico es «un viaje a través de los bosques del Amazonas, entrelazado con la energía de América Latina».
En el espacio, todo está diseñado para estimular los sentidos: jazz en directo y ritmos latinoamericanos durante el día, sesiones de DJ y energía nocturna por la noche, luz reflejada en paneles de bronce y paredes verdes que parecen crecer desde el suelo hasta el techo. La iluminación y el sonido no se limitan a complementar el interior: se convierten en parte de él.

Materiales y texturas
El mobiliario y los acabados se construyen a partir de una paleta de materiales naturales: madera de teca, ratán, piedra pulida, latón, terciopelo y cuero. Los materiales no se eligieron únicamente por sus cualidades visuales, sino también por su dimensión táctil: paneles de madera con textura natural, espejos envejecidos, terciopelo que absorbe el sonido y latón que refleja la luz. El interior se basa en un equilibrio entre brillo y suavidad, riqueza de texturas y sencillez, una solución ideal para un espacio en el que el cliente puede ver, sentir y literalmente entrar en la atmósfera.

Mobiliario y formas
Las formas del mobiliario remiten al modernismo de los años sesenta y setenta: siluetas suaves, respaldos redondeados, patas elegantes y asientos profundos. Los tapizados, en tonos esmeralda, terracota y mostaza, se integran de manera natural en la paleta tropical de vegetación y madera. La zona de bar destaca por sus taburetes altos con bases de latón, mientras que el lounge incorpora sillones bajos y estructuras voluminosas, diseñados para favorecer la relajación. Todos los elementos tienen una identidad individual, pero forman parte de un sistema coherente en el que cada línea, color y textura está cuidadosamente estudiado.


Amazónico Miami es un claro ejemplo de cómo el diseño puede convertirse en una herramienta de inmersión emocional. Para los diseñadores, es una lección sobre cómo combinar la riqueza de los materiales con la autenticidad del concepto. Para los restauradores, recuerda que el interior no es un simple fondo, sino uno de los principales protagonistas de la experiencia del cliente.











